top of page

Los de 40 y más


Por: Leo Norzagaray



Redefiniendo el concepto de hombría

Los de 40 y más, somos ese grupo generacional al que le cuesta un poco de trabajo adaptarse a la evolución del lenguaje y se resiste a la expresión abierta de sus emociones. Somos esos hombres educados por padres trabajadores y llenos de valores arraigados, donde la obediencia y el respeto hacia ellos era una constante, pero, por otro lado, también fuimos educados con esas ideas de machismo arraigado que nos impide expresarnos libremente.

Somos la generación a la que se le dijo que los hombres no lloran, que son fuertes y los proveedores del hogar; que los hombres no hablan de emociones por que eso es mostrar debilidad, a los hombres nada nos duele y si nos duele nos callamos y nos aguantamos. Los hombres de mi generación nos reunimos entre amigos, pero rara vez discutimos algo que nos preocupa o nos quita el sueño, regularmente hablamos de temas triviales y la pasamos a gusto entre las risas y una que otra copa.

Los hombres de más de 40 años, aprendimos a través de la repetición e imitación de las actitudes de nuestros abuelos, padres y tíos, pues estoy convencido que muy pocos de ellos hablaron con sus hijos de sus estados emocionales o de cuidado, la educación fue recia, dura, con mano firme como le decían ellos. A nuestros padres jamás le levantamos la voz pues la reprimenda te dejaba claro quien tenía la autoridad.

El resultado con ese tipo de educación, es que al día de hoy, tenemos hombres nacidos en los 70´s y 80´s que se niegan a expresar sus sentimientos, que van por la vida tomando decisiones basados solo en lo que sienten sin saber gestionar sus sentimientos, no analizan lo que sienten. Hoy día, un hombre de esa edad jamás decide por sí solo ir al doctor para realizarse un chequeo solo por prevención, incluso a veces, aunque sienta dolor en algún lado, se aguanta y dice “no es nada, ya se me pasará”; peor aún, hay hombres que dicen: “mejor no voy al doctor a que me revise, capaz que me diga que estoy enfermo”, cuando esa debería ser justo la razón principal para motivarnos a ir, pues entre más temprano detectes una posible enfermedad, mayor posibilidad de recuperarte tienes con la gran ventaja de una mejor calidad de vida, a un menor costo.



El problema con nuestra generación que no quiere siquiera ir al doctor por prejuicios, por falta de información o por decidía, ni siquiera es que se mueran; el verdadero problema es que, por la irresponsabilidad de no cuidarse y enfermar, ¡dejan a hijos sin padre!, ¡a esposa sin esposo!, ¡a sus padres en ocasiones sin su hijo!

Me parece que ya es hora de poner un alto a ese falso concepto de hombría, a esa idea loca de que a los hombres no nos pasa nada y que no habla de sus emociones.

¡Es momento de redefinir el concepto de hombría!, un hombre cuida y protege, no lastima y humilla; un hombre cuida y respeta su palabra y no negocia a base de mentiras. Un hombre pone cuidado en su salud física, emocional y espiritual, un hombre habla claro con su pareja, sus hijos, su familia, pero, sobre todo, un hombre sabe que para proteger y cuidar a los demás, es indispensable cuidarse a sí mismo pues es imposible dar bienestar a los suyos sin salud.


Comentarios


Revista Digital

"Hablemos de

lo Bueno"

bottom of page