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Océano Pacífico, Mar de Cortez, Envero y Vino.

Por Yaya “Bond” González, Sommelier



Entre carreteras interminables, infinitas, pinturas rupestres, islas, playas, lagos, palapas, cuevas, chozas, fauna, flora y lagos en pleno mes de agosto, los campos vinícolas se preparan para su vendimia y está en su pleno apogeo el envero.

Una palabra muy importante -hablando de viticultura y más si es en nuestros valles envidiables-, envero es cuando las uvas cambian de color en la fase del ciclo de la vid en la que el color se convierte en el único protagonista. Los racimos empiezan a cambiar de tonalidades rojizas, púrpuras y violetas, es cuando la uva está en su máxima expresión de madurez y empiezan los aromas, colores, sabores que producen los racimos. Verdaderos paisajes de colores que, de tan bellos, parecen irreales.


Las uvas voluptuosas con colores púrpura, redondas, jugosas y exactas, una verdadera maravilla es la uva.

Baja California Norte y Sur, es el tesoro que tenemos al recorrer. Desde Tijuana hasta el puerto de Loreto pasando por Ensenada en primer lugar, seguido por los valles de Valle de Guadalupe, San Vicente, La Gruya, Llano Colorado, San Quintín, Cataviña, Valle de Los Sirios. Acampando en Mulegé con sus hermosas playas, divinas dijera yo. Por ejemplo: La Gringa, La Escondida, Santispac, Los Naranjos, pasando por Guerrero Negro donde tenemos la exportadora de sal más grande del mundo, siendo su sal la más pura de nuestras aguas. Cualquier individuo de cualquier lugar del mundo quisiera vivir en algún lugar nuestro.


Cuando viajamos en carro y vamos viendo punto por punto, vamos parando en cualquier sitio donde se nos haga interesante. Vas conociendo paisajes, personas increíbles con mucha sabiduría que reconocen y valoran el lugar donde viven.


A mí me encanta platicar con todo personaje que se me ponga enfrente.

Hablemos del bartender que trabaja en un hotel de Bahía de los Ángeles. Después de haber platicado algunas horas con él, llegó el mesero con el menú del restaurante del hotel donde nos hospedamos (una cocina magnífica), y le pregunto: ¿cuál fue la pesca de hoy jovenazo? contestó Jurel, le respondí ¡perfecto! tráigame un tiradito de Jurel; la cosa más exquisita recién salida del mar. Lo acompañé con una margarita clásica fresca como el manjar de pescado que me estaba comiendo. A los minutos regresa y le preguntó - ¿Qué tipo de langostas tiene? – langosta cucaracha y negra… ¿mi respuesta? tráigame las dos por favor!


La langosta negra es igual al sabor de nuestra langosta. La langosta cucaracha es fea en su apariencia, fuerte de sabor y olor, pero su carne es muy suave, finita y delicada. Esta se acompaña de un arroz blanco con elote y frijoles refritos, tortillas de harina que son pequeñas y no recién hechas. Nosotros estamos acostumbrados a comer las tipo sobaqueras y recién salidas del comal.


Hablando de vinos, tenían vino económico de uno de nuestros valles y vinos franceses igualmente económicos. -¿Tendrá por ahí vino espumoso para mi langosta? Y efectivamente, tenían un español burbujeante esperando que un buen paladar gozara sus burbujas refrescantes, cosquilleantes y muy juguetones en el paladar JAJAJAJA.


Llegó el día del regreso, el triste regreso. Paramos en cada playa que estuvimos diciéndoles un adiós. Sus mares también se despedían de nosotros con un silencio total, a lo lejos alguna ave por ahí y los pequeños chapuzones de los peces en su pleno hábitat.


Yo les recomiendo recorrer esas carreteras con tiempo y sin prisas ni fatiga, para que puedas vivir esta aventura y gozar en plenitud. La Baja, un viaje que lo tienes que hacer por lo menos una vez al año.

Tu sommelier Bond te invita a conocer lo tuyo, lo nuestro y más si eres mexicano… y si no, ¡también!


¡SALUD! con vino mexicano 100% de calidad.

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