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¡YA TE DIJE QUE NO ESTOY ENOJADA!

Updated: Feb 17, 2022

Autoconocimiento

Por Cristina Arias

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¿Has escuchado hablar sobre la validación emocional y por qué es importante?

Es la práctica de la aceptación profunda de las emociones, no solo de nosotros mismos, sino de la otra persona.


No es necesario estar de acuerdo con los demás para validar o respetar sus emociones.


Mientras más pendientes estemos de lo que nosotros sentimos, más fácilmente vamos a detectar y respetar las emociones de los demás.


Es muy importante para la formación de la sana autoestima que, durante la infancia y adolescencia, admitamos las emociones ante nuestros pequeños y les ayudemos a hacer contacto con sus propios estados de ánimo.


Imagínate esta escena, una pareja discutiendo frente a su pequeño hijo, el niño pregunta por qué están enojados, a lo que los padres responden que no están enojados, que solo se están poniendo de acuerdo…mientras que a través de su lenguaje corporal y verbal el niño percibe enojo, furia, coraje, resentimiento y a su vez, el niño siente miedo, confusión y tristeza. Además, siente ganas de llorar, pero le dicen que los niños no lloran y que no exagere.

Ahora, con la respuesta que le dan los padres, el niño tiene que elegir pensar si sus padres le mienten, o si él está errado en sus apreciaciones y si lo que siente es correcto o incorrecto. Por lo regular el niño elige pensar que él está equivocado.


La repetición de esta conducta, hace que el niño dude de sus percepciones.

Esta confusión lo lleva a desconfiar de sí mismo y en sus interpretaciones e ideas, llevándolo a desarrollar una baja autoestima. Concluye que lo que ve y lo que siente, está equivocado.


Esto no solo ocurre con los niños y adolescentes, también ocurre en las relaciones cercanas entre adultos. Las personas con baja autoestima suelen dar más importancia a las emociones y opiniones de los demás para evitar sentirse rechazados, debilitando así su propia identidad, sobre todo, cuando alguien invalida sus emociones.


Algunos ejemplos habituales de la invalidación emocional son minimizar, reprimir, negar o juzgar las emociones, el típico “no es para tanto”. Mientras más las reprimimos más fuerte será el daño.


Invalidar las emociones se manifiesta en ansiedad, frustración, inseguridad y hasta en dolores físicos. No es fácil controlar lo que sentimos, sin embargo, es más fácil controlar lo que pensamos; a través de elegir los pensamientos podremos dirigir las emociones.


Todos necesitamos sentirnos queridos y aceptados.


El aceptar lo que otro siente, lo libera de su carga emocional y podremos tener una mejor comunicación si evitamos el juicio y el querer tener la razón.




Cómo practicar la validación emocional hacia los demás:

· Prestar atención, mirar a los ojos y escuchar atentamente a la otra persona.

· Aceptar la experiencia emocional ajena.

· Identificar sus emociones y ser empático.

· Evitar juzgar.

· Ofrecer espacio o compañía (lo que desee el otro).

· Es importante conocer la cultura y contexto de la otra persona.

· Puedes decir, “veo que no pensamos lo mismo”, y al mismo tiempo mostrar aprecio y aceptación.

Estas prácticas harán sentir a los demás que son aceptados por nosotros a pesar de las diferencias de opiniones o sentimientos.

No todos tenemos que pensar o sentir de la misma manera, validar es respetar los sentimientos de los demás sin tratar de que piensen como nosotros.

Una de mis clientes solía tener conflictos con su mamá ya que ésta criticaba constantemente la manera en que educaba y cuidaba de sus hijas, lo que las llevaba a enojarse, discutir y distanciarse; cuando trabajamos en consulta cómo validar sus propias emociones y las emociones que ella identificaba en su madre, mejoró increíblemente la relación entre ambas e incluso con sus hijas y esposo.

A menudo, aconsejamos a personas con nuestra mejor intención, sin que ellos lo soliciten; lo que expresa un consejo “no solicitado” es que creemos que la persona no es capaz de resolver sus problemas y que pensamos que tienen que hacer las cosas de la manera que nosotros consideramos.

Nos cuesta validar las emociones de los demás porque sentimos ansiedad por ayudarles.

Queremos anular las emociones de dolor como la ira, tristeza, miedo por que las percibimos como negativas, cuando en realidad no lo son, son necesarias para tomar acción.

Para que haya una comunicación eficaz, hay que hablar desde el mismo nivel; si nos hablan desde lo emocional, no es aconsejable responder desde lo intelectual.

Para auto validarte haz contacto con tus emociones y no las juzgues; simplemente pregúntate ¿Cómo me siento ante esta situación? ¿Que siento en mi cuerpo? Analízalo, acéptalo y sigue adelante. Identifica como se sienten las demás personas ante cada situación y no minimices sus emociones, simplemente reconócelas y respétalas. Entender y aceptar cuando alguien tiene miedo, está frustrado, feliz, emocionado, o el estado en que se encuentre, te llevará a tener una mejor relación contigo mismo y con los demás.

Conócete, acéptate, ámate.

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