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El Tarot como herramienta psicoanalítica.

Por Liliana Fischer



Carl Jung dejó un inmenso legado con sus teorías y métodos revolucionarios en el mundo de la psicología, su herencia más impactante es: La Teoría de los Arquetipos.

Jung buscó e investigó a los arquetipos en las doctrinas de las tribus primitivas, en las doctrinas secretas esotéricas, en las religiones, en la metafísica, en los mitos y leyendas, en los símbolos del Tarot, en las imágenes de la Alquimia y muy especialmente en los sueños, en los que se apoyó para la psicoterapia.

Los arquetipos son nuestra herencia psíquica; roles y patrones que la sociedad acepta y realiza inconscientemente. Los percibimos a través de sus manifestaciones simbólicas. Son representaciones milenarias del inconsciente colectivo.

Jung descubrió “el tarot interno” con su teoría de los arquetipos. Podemos decir que el tarot es un extracto del inconsciente colectivo en el cual encontramos los arquetipos. Jung creía que el simbolismo contenido en el Tarot, puede ser de gran utilidad para los seguidores de la psicología analítica. Mediante el uso de una selección de las cartas para crear una historia, los símbolos se pueden relacionar con el problema que se trata.

Él llamó sincronicidad a las coincidencias significativas. Con este término designa los eventos relacionados por una significación, y no por una relación de causa a efecto. Utilizó por primera vez este concepto en 1920.

Solo conociendo tus arquetipos internos podrás encontrar a tu verdadero yo. Los arquetipos representarían en este caso, represiones o angustias importantes a identificar y superarlas para no caer en ningún proceso patológico.

Alejando Jodorowky investigó el Tarot de Marsella, la metagenealogía –deconstrucción del árbol familiar-, y la Psicomagia surge luego de más de 30 años de lectura gratuita del Tarot en un café parisino.


Jodorowsky utilizó los Arcanos del Tarot para interrogar a sus consultantes, instaurando lo que denominó la Tarología: una forma sintética de psicoanálisis. En la práctica, constató que las personas anhelaban finalmente una solución a su sufrimiento.

Él utiliza la psicomagia como una práctica sanadora que actúa a través del símbolo, la metáfora y la belleza, esencialmente con el lenguaje de los sueños. Al dejar de considerar a la dimensión inconsciente como un enemigo y perder el miedo a verse a uno mismo, uno puede descubrir los traumas que provocan sufrimiento.



La psicomagia no cura a través de la palabra, sino a través de la acción para enseñarle al racional a manejar el lenguaje inconsciente.

Como mencioné en mi artículo pasado, podemos hablar de la genética, las Energías Ancestrales, las Huellas Mnémicas, los Arquetipos Familiares, la Huella Sonora o la Pisocogenealogía, desde varias vertientes, y concluir que esta carga tiene un impacto en los miembros de la familia. Depende de cada uno reconocerla y utilizarla o sanarla.

Existe mucha controversia en el psicoanálisis ortodoxo y el psicoanálsis contemporáneo evolutivo en cuanto a las herramientas y métodos utilizados. Como en todo, hay cambios y resulta interesante observar quiénes se actualizan y se adaptan a las necesidades de los pacientes y los cambios en el cosmos, la sociedad, y demás factores colectivos que requieren de estudio, fundamentación, actualización y práctica para rescatar y sanar dentro del psicoanálisis.

La clave para la psicoterapia, es que el terapeuta y el paciente conecten, se tengan confianza, apertura, confidencialidad, y la determinación de accionar para lograr los cambios deseados. El terapeuta ofrece acompañamiento, atención, observación, escucha atenta, profesionalismo, empatía, no juicio, y el paciente debe sentirse con confianza y voluntad de cambio para mejorar.

Lo más importante es accionar, para hacer consciencia y romper con patrones tóxicos.

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