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Saber escuchar es un DON?

Vivimos en un mundo donde la comunicación es esencial para nuestras relaciones personales y profesionales, el arte de saber escuchar se ha convertido en una habilidad invaluable. Escuchar va más allá de simplemente oír palabras; implica una conexión profunda con el hablante y una comprensión activa de lo que se está comunicando. Este artículo explora la importancia de la escucha activa, sus beneficios y algunas estrategias para desarrollarla.



La escucha activa es un proceso consciente que requiere atención, comprensión y respuesta a los mensajes que se reciben. Es una habilidad que permite conectar con los demás en un nivel más profundo, creando un ambiente de confianza y respeto. Al escuchar activamente, no solo estamos absorbiendo información, sino que también estamos reconociendo y validando las emociones y pensamientos del hablante.


Fortalecimiento de Relaciones: Saber escuchar construye la base de relaciones saludables. Al mostrar interés genuino en lo que otros tienen que decir, fomentamos un sentido de pertenencia y apoyo emocional. Esto no solo aplica a relaciones personales, sino que también es esencial en entornos laborales, donde la colaboración y la cohesión del equipo son cruciales.


Resolución de Conflictos: Muchas disputas y malentendidos surgen de la falta de comunicación efectiva. Escuchar de manera activa ayuda a aclarar puntos de vista y a abordar problemas antes de que se conviertan en conflictos mayores. Permite a las partes sentirse escuchadas, lo que facilita la empatía y el compromiso en la búsqueda de soluciones.


Mejora de la Comprensión: Al escuchar con atención, podemos captar matices, detalles y perspectivas que pueden pasarse por alto al simplemente escuchar de manera pasiva. Esto enriquece nuestra comprensión del tema y ayuda a tomar decisiones informadas.


Fomento del Crecimiento Personal: La escucha activa también permite el aprendizaje continuo. Al estar abiertos a las experiencias y saberes de los demás, ampliamos nuestros horizontes y enriquecemos nuestro conocimiento.


3. Estrategias para Desarrollar la Escucha Activa

Desarrollar la habilidad de saber escuchar requiere práctica y dedicación. Aquí hay algunas estrategias que pueden ayudar:


Estar atento: Elimina distracciones mientras estás conversando. Esto significa dejar de lado el teléfono, cerrar la computadora y centrarte completamente en el hablante. Mirar a los ojos del interlocutor demuestra interés y atención.


Ser Empático: Intenta ponerte en el lugar del hablante. Reconoce sus emociones y experiencias sin juzgar. Preguntas abiertas como "¿Cómo te sientes al respecto?" pueden invitar a una conversación más profunda.


De cuando en cuando repetir y parafrasear: Para asegurarte de que has comprendido correctamente, repite lo que el hablante ha dicho, utilizando tus propias palabras. Esto no solo valida su mensaje, sino que también proporciona una oportunidad para aclarar cualquier malentendido.


No Interrumpir: Permite que el hablante termine sus pensamientos antes de responder. Interrumpir puede enviar el mensaje de que su opinión no es valiosa o importante.


Preguntar si hay duda: Si algo no está claro, no dudes en hacer preguntas. Esto demuestra que estás comprometido con la conversación y te ayudará a entender mejor la perspectiva del otro.



Saber escuchar es valioso en todos los ámbitos de la vida. En el trabajo, puede contribuir a un ambiente colaborativo y mejorar la dinámica del equipo. En relaciones personales, fomenta una conexión más profunda y saludable. Incluso en contextos más amplios, como en la comunidad o en situaciones de liderazgo, la escucha activa es fundamental para tomar decisiones informadas que beneficien a todos. Es una habilidad fundamental que requiere práctica y atención. En un mundo que a menudo prioriza la expresión y la comunicación verbal, recordar la importancia de la escucha activa puede transformar nuestras interacciones y relaciones. Al ser receptivos y atentos, no solo enriquecemos nuestras propias vidas, sino que también impactamos positivamente en los demás, creando un entorno más empático y comprensivo. Cultivar esta habilidad no solo mejora nuestra comunicación, sino que también enriquece nuestras experiencias y conexiones humanas.


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