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SARA es a tu cerebro, lo que Siri es a Apple & Alexa a Amazon


Por Cristina Arias / Autoconocimiento



¿Cómo puedo acceder a SARA y en qué puede ayudarme?

Por una parte, tenemos aproximadamente 60,000 pensamientos por día… y por otra parte tenemos el Sistema Activador Reticular Ascendente (SARA), que es un sistema de nuestro cerebro que se encarga de detectar y enfocarse en aquello a lo que nosotros le damos importancia.


Cuando tú le das mucha fuerza a un pensamiento, es decir, le dedicas tiempo y emoción, SARA “interpreta” que ese tema es importante, por lo que se encarga de mostrártelo cada vez que tiene oportunidad.

Además, tenemos rutas neuronales que son conexiones de las neuronas que fortalecen nuestros pensamientos, y si acostumbras recorrer esas rutas de pensamiento muy seguido “ese camino o ruta” toma más fuerza para SARA.

SARA no sabe si ese tema te nutre o te debilita, si es verdad o fantasía, si te expande o te contrae, simplemente lo identifica como importante y le da fuerza.



Pero, ¿quién le da la orden a SARA de que ese pensamiento es importante? ¿Quién traza las rutas neuronales? ¡Tú mismo! al dedicarle tiempo y energía.

Entonces, al definir claramente tus metas y objetivos y dedicarles tiempo y energía en tu mente, “SARA” te ayuda a encontrar las oportunidades y tratar de aprovecharlas.

Cuando tienes un pensamiento recurrente negativo le llamamos “rumiación” …lo pensamos y repensamos. Su característica es que es doloroso, no ofrece soluciones y es repetitivo. Es un diálogo interno destructivo y, por lo general, te lleva a crear escenarios imaginables falsos, a sobre pensar y no actuar.


Casi siempre, en el pensamiento recurrente de rumiación, tú eres la víctima. Es necesario cambiar tu visión y, así, poder salir del estado de victimización al estado “responsable”. Más adelante te explico cómo.


Aunado a eso, nuestro cuerpo segrega distintas sustancias químicas de acuerdo a lo que pensamos, llamémosle sustancias nutritivas y sustancias nocivas, dependiendo de la naturaleza de los pensamientos que tenemos.


A mayor estabilidad, tranquilidad y pensamientos positivos, mayores químicos beneficiosos; a mayor estrés, mortificación y pensamientos negativos, mayores químicos nocivos.

El cuerpo te pide más de lo que sea que le acostumbres dar.


Es por eso que es difícil salir de la rumiación; por que el cuerpo genera “adicción” a los químicos que segregas al tener ese pensamiento.



Para salir del ciclo de pensamiento, es importante identificar los elementos que lo componen, que son: lenguaje, imagen y emoción.


1.-Lo primero que hay que hacer, es reconocer que estás en estado de rumiación.

2.-Revisa tu diálogo interno, las palabras que utilizas, detecta si estás diciéndote que no hay salida, que no puedes solucionarlo y si estás utilizando lenguaje negativo. De ser así, puedes cambiarlo por preguntas como ¿qué puedo hacer al respecto? ¿cómo podría solucionar esta situación? etc.


Cuando tú haces preguntas, el cerebro busca respuestas y comienzas a salir del ciclo de pensamiento negativo.

3.-El siguiente paso es modificar las imágenes que estás trayendo a tu mente… puedes ver el escenario más pequeño, ver la proporción de importancia que tiene en tu vida, cambiar la historia que ves, convertirla en caricatura, verla hacia atrás, cuestionarte si es verdad o no, etc. Es decir, quitarle fuerza para enfocarte en la solución. Ver la imagen desde otro enfoque.

4.- Al modificar el diálogo y buscar soluciones, llegan nuevos pensamientos, tu emoción comienza a cambiar y con ello la química de tu cuerpo. Existen también otras maneras de transformar emociones, ya sea con posiciones físicas, estilos de respiración, ejercicio, poner música que te cambie el estado emocional, etc.


Recomiendo siempre identificar la emoción y nombrarla, antes de decidir cambiarla.

Es importante modificar la perspectiva. Desde el momento que veas que tú puedes hacer algo, por más mínimo que esto sea, te posicionarás como quien tiene la capacidad de hacer un cambio y pasarás, del estado de victimización, al “estado responsable”.

De esta manera, si implementas estos pasos, podrás tomar el control para dirigir a SARA a tu favor y salir así del estado de rumiación, la emoción no deseada y enfocarte en lo constructivo.

Conócete, acéptate, ámate.

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