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CAPACIDAD DE SERVICIO

"Las ciudades y su gente"

Por: Luz Elena Picos



Si abre bien los ojos, verá acciones humanas que le emocionarán. Sin hacer caso de los que viven con rencor, decepciones, tristezas e incluso odios, lo mejor no es guiarse por ellos, sino por las acciones simples y sencillas que se encaminan al servicio y a la solidaridad para quienes lo requieren.


Nuestra Tijuana y en general las zonas pobladas de Baja California, a raíz de la invasión a Ucrania, ha estado recibiendo a cientos de desplazados de esa nación agredida por Vladimir Putin y sus ejércitos. Estas personas, especialmente mujeres, niños y adultos mayores, se vienen a sumar a los que desde hace varios años huyen de la inseguridad y de la extrema pobreza de los países centroamericanos, del caribe y de varios estados de nuestra patria.


Nadie podrá decir que en esta zona fronteriza se ha negado ayuda a quien lo requiere, no importa la nacionalidad del desplazado. De hecho Organismos de la Sociedad Civil como Instituto Madre Asunta, Casa del Migrante de Tijuana, Albergue del Desierto y Caritas del Noroeste (ambas de Mexicali) y más de 40 instituciones, han dedicado muchos años a atender a los migrantes, sin distinguir nacionalidad.


Por estos días se han escuchado voces críticas e injustas de la forma como son tratados “los ucranianos” no tan solo por los residentes mexicanos sino por las mismas autoridades norteamericanas. Si hay trato diferenciado, no es por parte de los nacionales que en lo posible quieren ayudar, sino por los vecinos del norte que han asumido el compromiso internacional de aceptar 100,000 ucranianos.


Seres humanos a los que han obligado a salir de su país, separando a la familia o por haber perdido parte de ella. Para empezar, hay que agradecer al pueblo polaco pues, especialmente los grupos del voluntariado han sido extraordinarios en la ayuda, en el acompañamiento, en la comprensión tenida con sus vecinos. Este es un caso más de la forma como los gobiernos se apoyan en las instituciones organizadas para tener capacidad de atender los problemas.




Recordando el programa de Cristina Pacheco “Aquí nos tocó vivir”, ¿cuándo los tijuanenses supusimos que nuestra ciudad se convertiría en el lugar preferido de los migrantes o desplazados? Por fortuna la experiencia adquirida con años de atención, preparó a nuestra gente para esta emergencia. De lo contrario ¿qué hubieran hecho las autoridades?


Es la mejor muestra de que unidos gobiernos y ciudadanía podremos salir adelante en este nuevo reto que se nos presenta. Llegará el momento en que el buen actuar de las autoridades responsables en los distintos países, cumplan con el deber de proteger y velar por el desarrollo de su gente. Eso contribuiría a que bajara el número de desplazados por la falta de oportunidades o por la inseguridad.


También para lograr eso, se requiere la exigencia ciudadana. Usemos nuestra voz.





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