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Descubre el Poder Transformador del Agradecimiento

Autoconocimiento


Por Cristina Arias


¡Agradece, agradece, agradece!  





Y no solo porque se dice que lo que no agradeces, desaparece… te quiero compartir algunos de los increíbles beneficios de cultivar la gratitud.

“Gracias”, más allá de ser una palabra de cortesía, puede ser la llave a una nueva experiencia de vida. Aquí te comparto cómo puedes revolucionar tu bienestar con solo cultivar la gratitud y ser testigo de cómo un pequeño cambio, puede causar un efecto dominó capaz de desencadenar grandes transformaciones en ti y en tu vida. 

Es una buena época del año para hacer el recuento de todo aquello que agradeces, aquello de lo que eres consciente y de lo que habías dado por hecho. 

Dicen que lo que no agradeces desaparece, esta idea es muy fuerte y en verdad tiene lógica, ya que partiendo de que el sistema reticular activo se enfoca en lo que para ti es importante y trabaja detectando y mostrándote en lo que has decidido enfocarte, se puede decir que eso que está ocupando tu mente, se multiplica. 

Tu cerebro recibió tu orden de detectar lo que para ti es importante, ya sea queja, carencia, problemas o bendiciones.

Si tienes de 60 a 70 mil pensamientos diarios y el cerebro está multiplicando aquello en lo que te enfocas, los demás pensamientos ocuparán menos espacio en tu mente, de esta manera lo que no agradeces va perdiendo fuerza.

Te invito a reflexionar qué tanto practicas la gratitud en cada una de las siguientes áreas y cómo integrar esta hermosa costumbre a tu vida, a la vez que te voy platicando los beneficios. 




Algunos de los resultados de los últimos estudios científicos sobre el agradecimiento, arrojaron que el agradecer ayuda a:

Dormir mejor. - Al agradecer en la noche antes de dormir los aspectos positivos del día, estarás en un mejor estado para dormir, mucho más relajado que si intentas dormir pensando en los problemas. Te invito a que tus últimos pensamientos cada noche sean de gratitud y no de problemas, el cerebro no descansa mientras duermes y si te duermes pensando en problemas, seguirá ese patrón. Practica agradecer todo lo positivo de tu día antes de dormir

Tener mejores relaciones. - Estar enfocado en agradecer te orientará a encontrar los aspectos positivos en general, dirigiéndote también a encontrar lo positivo de las personas. Así, tu mente te llevará a minimizar la crítica hacia los demás teniendo como resultado relaciones más sanas. 

Si bien todos tenemos defectos y áreas en qué mejorar, también tenemos habilidades, dones y talentos que se pueden reconocer. Enfocarte en lo que sí te gusta de los demás, no evitará que veas sus defectos, más te relacionarás desde las fortalezas de ambos y no desde las debilidades. 

Agradece la presencia y la distancia de cada persona en tu vida, encuentra lo positivo de cada uno, así como lo que te aportan, lo que aprendes y lo que te inspiran.

Mayor resiliencia emocional. – Las personas que cultivan la gratitud, tienden a recuperarse más rápido de eventos traumáticos y desagradables, así como afrontar mejor el estrés y momentos difíciles. 

Si constantemente estás enfocándote en lo que hay que agradecer, ante una situación difícil tu cerebro lo hará de manera “automática”, buscará lo que sí funciona, lo que sí tiene solución y los aspectos rescatables. Esto te llevará a salir más rápido del estado emocional no deseado. 

Practica enfocarte a consciencia en la solución y no en el problema como tal. Piensa, ¿Qué puedo agradecer de este desafío?

Mejorar el bienestar mental. -  Al enfocarte en buscar lo que hay que agradecer ya sea del momento presente o bien, de algún evento pasado, tu búsqueda tiene lugar en el tiempo presente. Al estar con la mente en el momento presente, dejamos de vivir en el pasado o en el futuro mental. El cultivar la gratitud reduce síntomas de ansiedad (exceso de futuro) y depresión (exceso de pasado). 

Dirige tu mente a consciencia al momento presente y date cuenta si tu mente tiende a irse más al pasado, o al futuro. Encuentra lo que puedes agradecer de cada momento.

Mejorar la salud física. – El estrés libera químicos en nuestro cuerpo que aumentan la presión arterial y debilitan el sistema inmunológico, al tomar dominio de tus pensamientos y dirigirlos a los aspectos positivos que tienes para agradecer, disminuyes el estrés, tu química corporal se modifica favorablemente y puedes experimentar un estado de felicidad y tranquilidad lo que repercute directamente en tu salud física. 

Puedes hacerte preguntas como: ¿Qué es lo mejor que podría pasar? ¿Qué puedo hacer para lograrlo? Da gracias por lo que sí puedes hacer y toma acción. 

Reduce el estrés. - Al cambiar el enfoque de lo negativo a lo positivo, de las quejas a la gratitud, se reducen los niveles de preocupación que conducen al estrés. Si estás constantemente enfocándote en los problemas, puedes desarrollar un estrés crónico haciendo de este tu forma de vida sin darte cuenta de ello. 

El encontrar algo qué agradecer, compensas el nerviosismo ocasionado por el estrés, puedes tomar decisiones enfocadas a soluciones constructivas y no solo soluciones temporales para salir del paso.

Te invito a preguntar ¿Cuál es la bendición detrás del desafío? Encuéntrala y agradécela.

Mejora tu rendimiento. - Las personas que practican la gratitud tienden a estar enfocadas en los aspectos positivos, en soluciones más que en lamentos. Al hacer esto, estás entrenado tu cerebro a buscar y encontrar medios, recursos y procedimientos, lo que te lleva a tener más confianza en ti mismo, por lo tanto, a tener más seguridad de que sabrás enfrentarte a lo que se te presente y, finalmente, esto te conducirá a tener un mejor rendimiento en todos los aspectos de tu vida. 

Agradece las oportunidades que se te han presentado y has tomado, agradécete tus logros y reconoce que has sabido salir adelante. Esto fortalece tu seguridad y autoestima. 

Te invito a pensar en las personas por las que estás agradecido de su presencia en tu vida y dar gracias por las que estuvieron en ella. Agradece tu salud, cada órgano de tu cuerpo que sí funciona, cada bocanada de aire que has respirado desde que naciste hasta ahorita, por cada latido de tu corazón... y la lista de lo que puedes agradecer es interminable. Si te das cuenta, tienes mucho más que agradecer de lo que pudieras lamentar.  

Agradece hasta el más mínimo detalle desde que te levantes y cada vez que lo recuerdes, hasta tus últimos momentos de la noche. 

Vivir en gratitud puede mágicamente cambiar tu vida.

¿Qué podrías agradecer hoy?

Conócete, acéptate, ámate.

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