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ROMPE TUS ZONAS DE CONFORT


Por Fernando Maroño



Hoy escuché una reflexión que me puso a pensar en las veces en las que nos quedamos en nuestra zona de confort y perdemos la oportunidad de crecer, de aprender para lograr algo nuevo que probablemente sea mejor que lo que estamos acostumbrados a conocer:

“Cuando te da miedo saltar, es justamente cuando debes saltar; porque si no lo haces, te quedarás en donde estás toda la vida...y eso no lo debes aceptar”

¿Por qué le tenemos tanto miedo al cambio?

La vida constantemente nos presenta opciones y nuestro libre albedrío es lo que nos permite decidir… y decidir es renunciar a las opciones que no elegimos.

Entonces, si por ejemplo hoy decidiste desayunar un cereal, entonces renunciaste a cualquier otro desayuno que había disponible. Si decides estar en una relación con alguien, entonces estás renunciando a estar con cualquier otra persona.

Si has decidido laborar en alguna empresa o en algún trabajo, es porque renuncias a estar en otra empresa o hacer algo distinto. Si decides quedarte como estás, en el lugar donde te encuentras, haciendo lo que haces todos los días…has renunciado al cambio.

Y no es que esté mal, quizá estás satisfecho donde estás, con lo que tienes, cómo vives y con quién compartes tu vida; todo eso es bueno…siempre y cuando realmente estés satisfecho y todo eso sea lo que realmente deseas. Porque si tienes sueños sin cumplir y no te estás encaminando a ellos por temor, por miedo a perder lo que tienes, entonces no estás “saltando” y no vas a lograr cumplirlos jamás.



He escuchado que el infierno realmente es llegar al final de tus días y ver tu reflejo en el espejo y arrepentirte de todas aquellas veces que por miedo no tomaste la decisión de “saltar”, quejarte de todos los “hubiera” que dejaste pendientes en tu vida y sentir dolor por todos los sueños perdidos. Estoy de acuerdo, eso es un infierno.

Las zonas de confort están presentes en la vida de todos nosotros, son aquello en lo que nos sentimos cómodos, lo que conocemos y a lo que estamos acostumbrados. Es donde sentimos una sensación de seguridad y control.

Tu casa, tu auto, tus relaciones interpersonales, la manera en que cuidas tu salud y tu cuerpo, tu trabajo, etc., todo esto son zonas de confort. Y, en ocasiones, estamos hartos de algunas (o de todas), sin embargo, no hacemos algo por cambiarlas. Nos da miedo.


Y es más fuerte el miedo que las ganas de realmente hacer algo distinto.

Hay ocasiones en que es necesario romper esa burbuja en la que estamos encerrados y que representa esas zonas de confort, en las que ya no nos sentimos completamente a gusto. Son estas ocasiones cuando decidimos cambiar que sentimos temor, incomodidad, dolor, falta de confianza en nosotros mismos. Nos enfrentamos a las excusas que nos inventamos, a las opiniones de los demás y al miedo al “qué dirán”.

Pero una vez atravesando esa barrera inicial, vamos avanzando y aprendiendo, los problemas los resolvemos de forma distinta, adquirimos nuevos conocimientos, empezamos a vivir nuevas experiencias y por lo general, son muy satisfactorias. Nos empiezan a llenar de ganas de seguir adelante, nos sentimos con nuevos ánimos, empezamos a lograr metas y objetivos, nuestra capacidad es mayor y nos atrevemos a hacer más, a involucrarnos más con los cambios que se van dando en nuestras vidas… y todo eso nos da una sensación de bienestar, de logro y de autorrealización.


Eso último suena bien, ¿verdad?

El reto es que realmente lo hagas. Que realmente rompas tus zonas de confort.

¿Va a ser muy incómodo? Si.

¿Te va a costar mucho trabajo? También.

¿Va a ser doloroso? Así es.

¿Va a valer la pena? ¡ABSOLUTAMENTE!

Seguramente ya has salido de algunas zonas de confort en tu vida, aquí lo importante es el momento presente: ¿Cómo te sientes? ¿Qué tan satisfecho estás? ¿Cuántos sueños te faltan por lograr? ¿A qué estás dispuesto a renunciar?

Si renuncias a la apatía, a la mediocridad, al miedo, al cambio… te aseguro que vas a cambiar tu vida.

Tú decides.

Decide romper tus zonas de confort y decide vivir una vida grandiosa.


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